Neoliberalismo tecnoprogresista y sus alternativas…

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Resumen: El presente artículo indaga sobre los sentidos y valores que instala la agenda empresarial de Mercado Libre, la líder en e-commerce de Latinoamérica. Partiendo de un relevamiento sistemático de sus apariciones en medios de comunicación y redes sociales, abordamos las significaciones sobre la inclusión y los imaginarios de futuro que promueve como empresa de uso intensivo de tecnología. La agenda tecno-inclusiva que propone el neoliberalismo tecnoprogresista se nutre de reivindicaciones de los nuevos movimientos sociales para revitalizar la idea de sujeto emprendedor hiperindividualizado y posicionar a la innovación tecnológica como centro del bienestar social. Asimismo, tomamos la experiencia activista de Transistemas, una organización social integrada por personas del colectivo LGTBIQ+ que genera propuestas para la inserción laboral formal en la industria informática. Tomando estos dos casos analizamos la tensión entre la agenda hegemónica neoliberal tecnoprogresista y las resignificaciones que se producen sobre ella a partir del activismo político de base.
Palabras clave: Agenda empresarial; tecnología; inclusión; activismo político; emprendedurismo.

Fuente: Culturales, 10, e696. https://doi.org/10.22234/recu.20221001.e696. Esta obra está bajo una licencia internacional Creative Commons Atribución 4.0.

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Neoliberalismo tecnoprogresista y sus alternativas: el caso de Mercado Libre y la organización Transistemas.
Hernán M. Palermo, Patricia Ventrici, y Rocío Santarcieri

Traducción: Rocío Santarcieri

 

La reducción de la igualdad a la meritocracia fue especialmente fatídica. El programa neoliberal progresista para alcanzar un orden justo de estatus no apuntaba a abolir la jerarquía social, sino a “diversificarla” mediante el empoderamiento de las mujeres, las personas de color y los integrantes de minorías sexuales talentosos para que llegaran a la cima… apunta a garantizar que individuos meritorios de grupos sobrerrepresentados puedan alcanzar posiciones y retribuciones similares a las de los varones blancos heterosexuales de su propia clase (Fraser, 2019, p. 30).

 

Introducción
En el contexto del capitalismo actual, las megacorporaciones tecnológicas se posicionan como protagonistas indiscutidas del avasallante proceso de digitalización de la existencia que estamos experimentando (Sadin, 2020; 2018). Su incidencia en la configuración de nuestras sociedades puede ser analizada haciendo foco en diversas aristas. En este artículo nos centramos en una de ellas: el análisis sobre los sentidos y valores que promueve el discurso de las grandes corporaciones tecnológicas, haciendo hincapié en la funcionalidad política que en esta operación simbólica tiene el reconocimiento de las diversidades fundado en las principales consignas de los movimientos sociales globales como el feminismo y las reivindicaciones de las organizaciones LGTBIQ+.
Para abordar esta problemática nos enfocamos en dos casos contrapuestos. Por un lado, analizamos el discurso empresarial de Mercado Libre,(2) empresa de origen argentino líder en e-commerce en América Latina. Consideramos que se trata de un caso emblemático de cómo la agenda tecno-inclusiva que propone el neoliberalismo

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(2) Mercado Libre es una empresa de alta gama tecnológica, trasnacional, que surgió en 1999 en Argentina, fundada por Marcos Galperin. Basada en el comercio electrónico, con los años de crecimiento fue desplegando una serie de facetas complementarias que dieron lugar a lo que la empresa denomina el “ecosistema Mercado Libre”. Los dos grandes núcleos son el comercio (marketplace) y las finanzas electrónicas (fintech), representados por sus firmas más emblemáticas: Mercado Libre y Mercado Pago. Se complementan con el desarrollo de unidades de negocios de publicidad (Mercado Adds), logística (Mercado Envíos) y venta de tiendas on line (Mercado Shops). En América Latina, Mercado Libre es el primer unicornio (por su valuación mayor a mil millones de dólares en el NASDAQ) argentino por excelencia y es líder en materia de comercio electrónico en la región. Como el resto de las grandes empresas de plataformas, surge como resultado del fructífero encuentro entre el capital financiero y el trabajo cognitivo de alta calificación.

 

tecnoprogresista se nutre de reivindicaciones de los nuevos movimientos sociales para revitalizar la idea de sujeto emprendedor hiperindividualizado y posicionar a la innovación tecnológica como centro del bienestar social. Se trata de un ejemplo paradigmático de cómo este nuevo sujeto empresarial, inspirado en su concepción en las máximas del espíritu de Silicon Valley y protagonista de la economía de plataformas (Srnicek, 2018) despliega una agenda progresista en la que se incluyen reivindicaciones históricas de las luchas feministas como la diversidad, el empoderamiento de las mujeres, los derechos de la comunidad LGTBIQ+, sumado al antirracismo. Se revitalizan en este andamiaje simbólico, ideales de diversidad y libertad individual con una nueva pátina acorde al imaginario de la época. El reconocimiento de la individualidad, la libertad y la singularidad personificada, se sitúan en el centro de la escena o, mejor dicho, son el corazón del proyecto político-cultural que encarnan estos nuevos sujetos corporativos.

En esa dirección, la tesis que sostenemos en este artículo es que la noción de sujeto emprendedor, corazón del proyecto neoliberal tecnoprogresista, se nutre de reivindicaciones centradas en el reconocimiento de las diversidades y el empoderamiento de las mujeres; no obstante, esa operación simbólica lejos de brindar autonomía y empoderamiento termina reforzando la opresión. Sin embargo, algunas experiencias de activismo político retoman la agenda de inclusión de diversidades y la relación con las tecnologías digitales, produciendo resignificaciones en la agenda neoliberal tecnoprogresista. Un ejemplo de ello es la experiencia de Transistemas, una organización social integrada por personas del colectivo LGTBIQ+ que genera propuestas para la inserción laboral formal de personas travestis, trans y no binaries en la industria de sistemas. Tomando estos dos extremos de la experiencia tecnológica –Mercado Libre y Transistemas– este artículo se propone analizar la tensión entre la agenda hegemónica neoliberal tecnoprogresista y la construcción de un sujeto neoliberal, y las resignificaciones que se producen sobre esa agenda a partir del activismo político de base.

Para la realización de este artículo, llevamos adelante un proceso sistemático de compilación de entrevistas –tanto en prensa escrita como en medios audiovisuales– del CEO de la empresa Mercado Libre Marcos Galperin. Y llevamos a cabo un relevamiento sistemático de sus intervenciones públicas desde 2015 hasta 2021 en sus redes sociales (así como también de la cuenta oficial de la empresa), en particular en la red social Twitter. Este arduo relevamiento nos permitió, en cierta forma, parafraseando al antropólogo James Scott (2000), adentrarnos en la “mente oficial” empresaria, para comprender la densa filosofía tecno-emprendedora que desde Mercado Libre se produce y reproduce hacia América Latina. También analizamos material de la página web de la empresa, así como publicidad y programas orientados a “producir emprendedores”. Por otra parte, realizamos entrevistas a dirigentes del colectivo de Transistemas y examinamos sus publicaciones digitales en las diversas redes sociales, incluido su sitio web. Para completar nuestro registro incorporamos múltiples fuentes periodísticas, así como la revisión documental de las legislaciones pertinentes.

 

Neoliberalismo tecnoprogresista, individuos y meritocracia

En 2019 Mercado Libre inaugura una nueva sección en la plataforma de compra y venta online denominada “Moda sin Género”. Orientada, dirá la publicidad, a “dar respuesta a aquellos consumidores que no se identifican con la tradicional división binaria entre géneros femenino y masculino a la hora de elegir indumentaria”. La publicidad comienza con una primera escena donde un hombre y una mujer intercambian ropa rompiendo explícitamente con los imperativos binarios de la moda. Se trata de una publicidad muy colorida con una música estridente en la que vemos aparecer hombres y mujeres gay y lesbianas y personas LGTBIQ+.

En esta misma línea, pero radicalizando el reconocimiento a las diversidades, en 2021 Mercado Libre lanza una nueva campaña para reforzar la marca de la plataforma en general, con el título “Nuevos Besos Icónicos”. Campaña realmente audaz (comparada con la de “Moda sin Género”) en el que aparecen diversos sujetos dándose un beso en la boca en escenas precisamente icónicas de la cultura occidental contemporánea. En la primera escena, construida con un sentido de época histórica, que podríamos intuir se sitúa en el periodo de entre guerras de los años cuarenta, un hombre corre a un costado del tren para despedir a un soldado, también varón; al encontrarse se dan un beso apasionado.

La escena siguiente, es un casamiento de una pareja de la aristocracia, un varón cis (pareciera un príncipe de gala) y una persona trans (3) (caracterizada como la típica “novia de blanco”), que en un balcón de un palacio se dan un beso frente a la mirada del público. La secuencia continúa con la escena de dos mujeres besándose bajo la lluvia. Otra imagen evoca una escena icónica de Hollywood, cuando Adrian sube al ring y besa al campeón Rocky Balboa. El contraste es que, en la publicidad de Mercado Libre, son dos hombres los que se besan en el ring, trastocando todo el sentido de la construcción de la masculinidad hegemónica (Connell, 1995), al que claramente la figura de Rocky abona.

En otra escena, aparecen besos de varones adultos mayores con cuerpos no hegemónicos: una rara avis en toda publicidad latinoamericana. La publicidad continúa con esta lógica estética en otros besos y culmina con una escena –paradigmática– de la caída del Muro de Berlín en el que un joven se besa apasionadamente con un policía de la República Democrática alemana. La frase final es “a los prejuicios, un besito”. Se trata de una campaña que acierta contundentemente en la lectura de un clima de época (4) y esta escena de cierre puede interpretarse como la metáfora más acabada del proyecto político que construyen las empresas de tecnologías: un capitalismo triunfante, in eternum y cierta noción de libertad y de autonomía de los sujetos que desafían ese orden establecido. No obstante, estas ideas de libertad y autonomía, como analizaremos, encuentran límites claros al punto tal de caricaturizar esas mismas nociones.

Partiendo de estas observaciones podemos ampliar algunas preguntas: ¿qué resulta hoy novedoso de esta agenda empresarial? ¿Qué sentidos y valores se instalan en términos de exclusión e inclusión? ¿Son propuestas disruptivas en el contexto actual? ¿Qué rol y funcionalidad política tiene el discurso tecnológico en relación al reconocimiento de las diversidades? ¿Qué imaginarios de futuro construye esta agenda? ¿Es posible rastrear

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(3) El término transgénero se refiere a las personas que tienen una identidad o expresión de género que difiere del sexo que se les asignó al nacer. En este caso, se trata de una persona con un sexo biológico masculino con una identidad de género de mujer.
(4) Este proceso se enmarca en un contexto fértil de instalación pública de una agenda feminista en Argentina y en el mundo. Algunas de las agendas del movimiento feminista contemporáneo se vinculan con consignas “contra la violencia machista, evidenciar diferentes formas de expresión de la violencia, inequidades, aborto, etc. Algunas autoras se arriesgan a afirmar que en la actualidad estamos frente a una cuarta ola del movimiento feminista (Natalucci y Rey, 2018).

 

intentos de generar una resignificación de la agenda tecnológica en clave alternativa? Nancy Fraser (2019) hablará de neoliberalismo progresista para dar cuenta de la construcción de un proyecto neoliberal con una nueva pátina simbólica que le permite ampliar los márgenes de aceptación para revitalizar sus pretensiones hegemónicas.

En el centro de este proyecto se erige el paradigma de la meritocracia y el emprendedurismo. La noción de neoliberalismo progresista hecha luz sobre la alianza entre las corrientes liberales de los nuevos movimientos sociales (feminismo, ambientalismo, diversidad sexual, entre otros) y los sectores hegemónicos del capitalismo contemporáneo: la economía financiera y el modelo de negocios de las economías de plataforma. En el corazón de este proyecto político, económico y cultural se alza la imagen de un individuo hiperindividualizado, ilusoriamente libre de condicionamientos sociales y cuyos sentidos y prácticas se asocian al ideario del emprendedurismo. Por su parte, Donna Haraway (2004) plantea que vivimos en un “mar de poderosas narraciones” donde la promesa de la tecno-ciencia se alza como parte de esa historia de salvación de la humanidad, construyendo uno de los fetichismos más poderosos del siglo XXI: la tecnología. A partir de los aportes fundamentales de ambas autoras planteamos la noción de neoliberalismo tecnoprogresista.

En términos distintos pero complementarios, François Dubet (2011), plantea que existen dos grandes concepciones acerca de la justicia social: por un lado, la idea de igualdad de posiciones, y por el otro, la igualdad de oportunidades. Esta última, predominante en la narrativa del capitalismo contemporáneo, se basa en el principio meritocrático. En este sentido, no postula la necesidad de reducir las desigualdades entre los individuos, por el contrario, las desigualdades son justas en relación a los méritos.

En tal sentido, alimentado de las reivindicaciones del feminismo y de sus críticas al Estado patriarcal, opresivo y jerárquico, el ambientalismo y los movimientos por la libertad sexual, el neoliberalismo tecnoprogresista sitúa como valor la autonomía del individuo y las libertades personales, produciendo una exacerbación de la singularidad personificada de los individuos: ser un individuo auténtico es la nueva exigencia del neoliberalismo en la etapa actual. Absorber de forma individual la desigualdad y los procesos de precarización.

En este esquema, las habilidades emprendedoras y los méritos estructuran el modelo deseado de justicia social. La pluralidad de identidades y reivindicaciones culminan por producir una autonomía instrumentalizada que se vuelve en contra del sujeto. La contracara de esta instrumentalización es el creciente punitivismo hacia aquel sujeto que no solo no es emprendedor, sino que su actitud pasiva –o activa en términos organizativos– atenta contra la justicia de la igualdad de oportunidades. El neoliberalismo tecnoprogresista expone dos caras de una misma moneda: por un lado, un discurso edulcorado del emprendedurismo y la meritocracia, y por el otro, una guerra generalizada contra aquel sujeto no fidelizado. La figura del sujeto emprendedor lleva al paroxismo la responsabilización absoluta del sujeto de su propia suerte.

Inspirados en Judith Butler (2017) podemos plantear que la incertidumbre –desigualmente distribuida en la sociedad en términos de clase, género, etnicidad, etc.– socaba las condiciones materiales económicas y políticas necesarias para una organización autónoma de la vida. El sujeto emprendedor al que interpela el neoliberalismo tecnoprogresista apela a la construcción de una autonomía como capacidad de gestión de la vida a partir de recursos escasos antes que la emancipación y liberación del sujeto y mucho menos la organización colectiva. Todo lo contrario, ata al sujeto a un mero ejercicio de autocapacitación constante en los términos empresarios; se trata de un sujeto hiperindividualizado, moldeado como sujeto del rendimiento (Byung-Chul, 2012).

Mercado Libre, en sintonía con las empresas de uso intensivo de tecnología en general, produce y reproduce un imaginario de futuro en el que la innovación tecnológica juega un rol central, elaborando discursos, políticas de management, manifestaciones simbólicas, intervenciones públicas de su CEO Marcos Galperin, etc., que delinean un complejo discurso claramente ilustrativo de esta nueva línea discursiva de esta fracción empresaria del capitalismo global.

 

Empoderamiento de las creatividades diversas

Para Mercado Libre la democratización de las oportunidades constituye uno de sus leitmotiv como corporación empresarial. Tal es así, que Mercado Libre encabeza, desde hace tres años, el ranking elaborado por Great Place to Work (5) de las mejores empresas para trabajar para las mujeres en Argentina. Así lo expresó Marcos Galperin en la red social Twitter en mayo de 2021 (Figura 1):

Figura 1. Captura de la publicación realizada por Marcos Galperin (2021).

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(5) Great Place to Work es una fundación que se presenta asimismo como una firma global que ayuda a las organizaciones a obtener mejores resultados de negocio focalizándose en la experiencia laboral de todos los empleados. Hace algunos años viene analizando y certificando lugares de trabajo desde las experiencias de trabajadores y trabajadoras. En concreto es una fundación en el que su directorio está conformado por personas del mundo empresarial (Great Place To Work Argentina, 2021).

 

Great Place to Work mide porcentajes de mujeres en el plantel total de empleados/as y mujeres en puestos de dirección. A partir de su estudio, comunica que en 2021 Mercado Libre cuenta con un 33% de mujeres en el plantel total y 28% de mujeres en cargos de responsabilidad (Perfil Mercado Libre en Great Place to Work, 2021). Estos números concretos, junto con algunas entrevistas que resaltan “frases elocuentes” sobre cómo es trabajar para las mujeres en Mercado Libre, hacen de la empresa –según la fundación– uno de los mejores lugares para trabajar.

Algunas frases que se pueden extraer del estudio correspondiente a Mercado Libre son las siguientes:

Le da la misma oportunidad de trabajar tanto a hombres como a mujeres en diferentes temas, por ejemplo, yo lidero un proceso de Mercado Envíos en donde el equipo cuenta con hombres y mujeres que pueden dar sus puntos de vista y ser tratados por igual. (Resultados del Ranking de Great Place to Work, Perfil Mercado Libre en Great Place to Work, 2021).

Como puede apreciarse en la frase extraída, la igualdad de oportunidades entre los géneros es uno de los temas de preocupación corporativa para la empresa: “ser tratados por igual”. La publicación de Great Place to Work está acompañada de distintas fotos que ilustran los relatos de las mujeres y sus experiencias de trabajo. Nos parece relevante mostrar la siguiente foto como ejemplo para analizarla (Figura 2):

Figura 2. Imagen de trabajadores de Mercado Libre. Tomado del Perfil Mercado Libre en Great Place to Work. Mayo de 2021. (https://www.greatplacetowork.com.ar/perfiles-empresa/perfil-mercado-libre)

 

Si examinamos la foto como una expresión iconográfica, esta publicación, nada casual, ilustra algunas cuestiones que creemos son importantes señalar: como se observa, son cuatro empleades de Mercado Libre en el área de depósitos de mercadería. (6) Tres de ellas son mujeres y un varón. Las tres mujeres se encuentran en una actitud, que podemos describir como desafiante, de mucha seguridad y convicción. Les cuatro empleades están con su cubrebocas producto del cuidado requerido en el marco de la pandemia de COVID-19 y con ropa de trabajo de Mercado Libre. Nos podemos preguntar, ¿qué intenta comunicar Mercado Libre en esta foto? ¿Qué imaginario de futuro está construyendo? Podemos decir que el empoderamiento de las mujeres se muestra claramente como un elemento sustantivo de la narrativa emprendedora.

En esta misma tónica, Mercado Libre lanzó en 2021 el programa “Conectadas”. Se trata de un curso gratuito y online de formación de habilidades digitales para desarrollar proyectos tecnológicos de “alto impacto social” destinado a mujeres de 14 a 18 años (Conectadas, 2021). La propuesta consta de diez encuentros, y se plantea como objetivo

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(6) Centro de Almacenamiento de Mercado Libre, en el Mercado Central de Buenos Aires.

 

reducir la brecha de género en la industria del conocimiento. Pueden anotarse mujeres residentes en Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Colombia, México y Perú. Como reza el eslogan de la campaña: “Vas a aprender a entrenar tu pensamiento digital, analizar datos, crear tu proyecto de impacto, armar tu estrategia de marketing y comunicación. Cada semana vas a desarrollar habilidades técnicas y de impacto social que te permitan ser una líder” (Diario Digital Ámbito.com, 22 de abril de 2021).

El objetivo del programa apunta a producir mujeres líderes en el “ecosistema digital” a nivel global. La tecnología es la posibilidad de concreción de mujeres líderes. El video (Mercado Libre, 2021) que publicita el programa “Conectadas” resulta ser más que elocuente. Comienza con una voz en off de mujer explicando que “toda nuestra vida se mueve con la tecnología: trabajamos, nos educamos, nos conectamos”. Mientras la voz en off plantea esto, en simultáneo aparecen imágenes de mujeres donde la diversidad y la singularidad se expresan en cada uno de los rostros y gestos, tal como lo vimos en la foto en el depósito.

Escena seguida, la voz cambia de tono, evidentemente habla otra mujer notoriamente con un acento de la zona norte de América del Sur y dice: “¿Pero sabías que somos pocas las mujeres que participan del proceso de creación?”. Aquí la pantalla se divide en varios cuadraditos mostrando mujeres de toda América Latina. Inmediatamente otra voz en off de mujer, en portugués, dice: “Apenas el 6% de las aplicaciones fueron creadas por mujeres”. Luego vuelve una voz en off en español afirmando que: “Y solo el 3 % de las personas que estudian tecnologías de la información se identifican con el género femenino. Las mujeres están ubicadas en el lugar de usuarias, consumidoras, espectadoras. Tenemos que aprovechar todo su potencial. Queremos que haya más creadoras, para que las soluciones que el mundo necesita sean mejores y más rápido” (Mercado Libre, 2021).

En la publicidad es posible observar la configuración de una narrativa emprendedora, o más precisamente tecno-emprendedora. Hablamos de tecno-emprendedurismo ya que la tecnología –como venimos afirmando– es el motor que posibilitaría el empoderamiento de la mujer en el descubrimiento de “soluciones rápidas y mejores para el mundo”. La apelación de este relato es transformar el lugar de sometimiento de las mujeres, que suelen vincularse con la tecnología desde un lugar de subordinación, ya sea como usuarias, consumidoras o espectadoras y transicionar hacia una actitud emprendedora que posibilite la creación y la innovación.

Es un discurso que enlaza ideas optimistas, positivas, esperanzadoras, sencillas y aprehensibles para las destinatarias del programa. Aquí reside una de las claves fundamentales de la legitimidad y del consenso que reúne este discurso, ¿quién se opondría a transformar el lugar subordinado de la mujer en relación al acceso a las tecnologías? ¿Quién estaría en contra de la igualdad de oportunidades en este plano? ¿Quién estaría en contra de la tecnología? Si se reduce la brecha de género, posibilitando oportunidades para las mujeres, ¿todo dependería luego de la actitud emprendedora? Estas son preguntas que gozan de buena legitimidad en la actualidad y que culminan por situar en el centro de la escena la figura del emprendedor y los méritos personales.

De acuerdo con este relato, el potencial de la actitud emprendedora encuentra en la revolución tecnológica una fuente inagotable de potencia (Sadin, 2018; 2020). Este discurso construye una visión positiva y renovadora, que desdibuja los condicionamientos sociales y vuelca toda la responsabilidad en el individuo. Además, la apelación a emprender tiene vocación global por definición y se sitúa naturalmente en ambientes transculturales y globales. Como plantea Butler Castellanos (2020) “requiere de múltiples habilidades que los emprendedores van acumulando a través de diversas vías combinadas” (p. 37). El perfil del emprendedor potencia trayectorias inmersas en el paradigma tecnológico.

Este optimismo del paradigma tecno-emprendedor se consagra, al decir de François Dubet (2011), en un esquema de justicia social de igualdad de oportunidades. Es decir, una dinámica social donde los sujetos acceden a los “mejores lugares” a partir de la idea de “hacerse a sí mismo”. Una sociedad basada en la igualdad de oportunidades coloca a los individuos en una competencia continúa dado que lo que moviliza es el trabajo y los talentos de cada uno de los individuos de una sociedad. La contracara de los méritos y las oportunidades por las cuales cada sujeto moviliza recursos para alcanzarlos es, siguiendo con Dubet, una sociedad organizada por un estatus asegurado previamente a partir de una posición previa: por ejemplo, los derechos. Para el proyecto neoliberal tecnoprogresista, los derechos rompen el libre juego de los méritos y las oportunidades.

El contexto de mayor desigualdad y precarización del mundo del trabajo resulta ser uno de los principales apoyos de la idea de las oportunidades y los méritos como motor de la dinámica social. Tal como plantea Dubet, para aquellos y aquellas que no tienen una posición estable en términos de certidumbre laboral –cada vez los hay menos– la justicia de la igualdad de oportunidades resulta ser la única alternativa.

Para finalizar, la figura del sujeto emprendedor lleva al paroxismo la responsabilización absoluta del sujeto de su propia suerte. Esta noción de autonomía no empodera, sino que produce lo contrario: sujeta. Los procesos crecientes de incertidumbre vinculados al aumento de la desigualdad en América Latina socaban las condiciones de vida de importantes sectores de trabajadores y trabajadoras necesarias para una organización autónoma de la vida. En tal sentido, la libertad o autonomía que brinda el neoliberalismo tecnoprogresista apela a la construcción de una autonomía como capacidad de gestión de la vida a partir de recursos escasos antes que la emancipación y liberación del sujeto. Todo lo contrario, somete al sujeto a un mero ejercicio de autoexigencia permanente en los términos corporativos (Palermo, Radatich, Reygadas, 2020). La autonomía y las aspiraciones emancipadoras de los sujetos quedan limitadas, restringidas y caricaturizadas a la gestión de skills en un contexto de brutal desamparo.
El activismo de Transistemas

Transistemas es una organización de base de activismo político, inserta en el entramado de la organización La Cámpora,(7) junto con la Federación de Trabajadores de la Economía Social. Su objetivo es la inclusión de personas LGBTIQ+ en ámbitos laborales vinculados a las tecnologías. Tiene como iniciativas principales llevar adelante capacitaciones gratuitas en uso intensivo de tecnologías digitales, pero también, a partir de su fuerte presencia en

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(7) La Cámpora es una agrupación política de la Argentina, formalmente fundada en 2006. De marcada orientación kirchnerista, la agrupación apoyó desde sus inicios las gestiones de gobierno de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Actualmente, en la gestión de Alberto Fernández es uno de los grupos políticos de mayor incidencia dentro del espacio de gobierno.

 

redes y vínculos territoriales, da asesoramiento y formación en diversidad y géneros a instituciones y empresas. Complementan esta labor con acompañamiento en relación con las búsquedas laborales en general, por ejemplo, entre las diversas actividades que llevan adelante se destacan los cursos de alfabetización digital, programación, Speak up, confección de CV, creación de portfolio en WordPress y perfil de LinkedIn, entrevistas simuladas y el proyecto de una radio. Algunas de estas actividades las articulan con organismos del Estado o incluso empresas del sector privado.

Desde su denominación Transistemas se consolida como una organización de y para personas trans, y a lo largo de sus sitios web, redes sociales, declaraciones y diálogos se circunscriben dentro de la comunidad LGBTIQ+. Específicamente la categoría trans se utiliza como un paraguas que contiene, y se ve rebalsada, por múltiples identidades que continúan subvirtiendo aquellas concepciones dominantes y comunes de género estabilizadas en clave hombre/mujer. En respuesta a esta estructura binaria y jerárquica, que tiene al hombre blanco cis heterosexual empleable en la cima, surge el activismo y literatura enraizados en movimientos feministas y LGBTIQ+.

La exclusión de las personas travestis y trans en los espacios laborales y productivos formales y la consiguiente dificultad económica y de seguridad social que atraviesan es una problemática acuciante, más allá de las pintorescas campañas de las empresas de tecnologías. Según un informe realizado en 2014 por ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina) y Fundación Huésped solo el 18% de la población travesti y trans accede al trabajo formal (Fundación Huésped, 2014). A pesar de que cinco provincias de la Argentina (8) aprobaron en 2020 la Ley de Cupo Laboral travesti-trans, (9) ninguna llegó a implementarla de forma adecuada.

En este contexto acuciante, se conformó Transistemas, y el 21 de enero de 2020 lanzaron el primer curso gratuito de formación en informática para personas travestis,

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(8) Se trata de las provincias de Chubut, Chaco, Río Negro, Santa Fe y Provincia de Buenos Aires.
(9) En julio de 2021 el gobierno argentino oficializó este jueves la promulgación de la Ley 27.636 de Promoción al Empleo para Personas Travestis, Transexuales y Transgénero, mediante la publicación en el Boletín Oficial del Decreto 721/2020. La ley contempla, entre otras reivindicaciones, que los tres poderes del Estado nacional, los ministerios públicos, los organismos descentralizados o autárquicos, los entes públicos no estatales y las empresas y sociedades del Estado ocupen una proporción no inferior al 1% de la totalidad de su personal con personas de ese colectivo.

 

trans y no binaries (Figura 3). Esta primera experiencia tuvo veinticuatro estudiantes, varones y mujeres trans, que en su mayoría laboran en trabajos precarios o en su defecto en el trabajo sexual. Desde ese entonces continuaron realizando capacitaciones y diversas actividades de apoyo a la comunidad LGBTIQ+, hasta que en septiembre de 2021 lograron conformarse legalmente como Asociación Civil.

Figura 3. Charla introductoria en el primer curso de Transistemas realizada en un local de La Cámpora. Tomado de “Hackear el (cis)tema” de El Grito del Sur, 24 de enero de 2021. (https://elgritodelsur.com.ar/2020/01/transistemas-curso.html)

 

Nos interesa destacar que su activismo político los lleva a vincularse con organizaciones políticas de otras provincias: por ejemplo “Mujeres en Tecnología de Córdoba” u otras organizaciones vinculadas al activismo trans de Santa Cruz, Tucumán y Salta.

Transistemas desde sus inicios obtuvo una gran atención del sector tecnológico y dentro de la comunidad LGBTIQ+. La consolidación de su identidad institucional fue lograda a partir de un trabajo de articulación política con asociaciones como el bachillerato popular Mocha Celis, la Asociación de Abogadas Feministas y Chicas en Tecnología y representantes de distintos sectores del movimiento feminista, a simple vista muy diferentes (10) pero que encontraron un punto en común en Transistemas.

La organización, a su vez, viene trabajando un conjunto de estrategias para vincularse con actores clave externos a la comunidad. Estos pueden ser catalogados en tres grandes grupos: las organizaciones sociales (cooperativas y organizaciones feministas), los entes estatales, facilitadores de reconocimiento institucional y proveedores de marcos de financiación pública, y por último, el sector privado –las empresas– como espacio objetivo de llegada para la comunidad y los sectores productivos.

El objetivo central de la organización es la inserción laboral de personas travestis, trans y no binaries en empleos formales, alternativa imposibilitada por la sumatoria de situaciones de exclusión y violencia que sufren. Desde la niñez, la experiencia de las personas travestis, tal como explica Josefina Fernández (2004), se envuelve en diversas situaciones de violencia. La mayoría de las veces proviene en principio de la reacción familiar o escolar que, al ser instituciones estructuradas por principios clasificatorios binarios sobre la sexualidad y el género, accionan mecanismos disciplinarios frente a esa actuación identitaria diferente de un niñe trans. Esta situación continúa en la vida adulta, a la que se le suma la exclusión en espacios organizacionales e institucionales, estructurados de la misma forma, que terminan de demoler la posibilidad de la formalidad laboral. En este proceso se acercan al trabajo sexual (11) en donde encuentran no solo uno de los pocos medios disponibles para procurarse dinero y un lugar de conexión con otres, sino también un espacio público de poder y autoestima, donde expresar su identidad.

 

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(10) Las organizaciones mencionadas con una perspectiva feminista divergen en términos de sus campos de acción –educación, derecho y tecnología–, orígenes y estructuras dispares. Mientras que el “Mocha Celis” es una escuela secundaria gratuita resultado del activismo travesti/trans y la educación popular, la Asociación de Abogadas Feministas Argentina surge como un capítulo local de una organización de profesionales en Chile. Por su parte, Chicas en Tecnología se posiciona como una organización de la sociedad civil que moviliza iniciativas que se orientan a adolescentes para que se inserten en el ámbito emprendedor tecnológico.
(11) Según la publicación del Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (2017) solo el 9% de las mujeres trans y travestis que fueron encuestadas formaban parte del mercado formal de trabajo y para más del 70% el trabajo sexual constituía la principal fuente de ingresos. Para el caso de hombre trans el número asciende al 48.5%.

 

Para problematizar el horizonte de posibilidades de las personas de la comunidad, una dirigente de la organización explica su punto de vista sobre la necesidad de incorporar formación en tecnología:

Yo no estoy en contra de que una compañera quiera poner una peluquería o dedicarse a cocinar, pero es necesario avanzar hacia otras oportunidades. Con lo expulsadas que estamos del sistema y de la educación no queremos seguir apartándonos de la tecnología. En un momento en el cual la mayoría de los trabajos dependen de usar una computadora no brindarle herramientas digitales a las compañeras es totalmente injusto (entrevista de Lorena Sánchez para El Grito del Sur, 24 de enero de 2021).

El fragmento seleccionado nos otorga varias pistas para comprender algunas ideas fuerza del accionar político de esta organización y los sentidos que se ponen en juego. En primer lugar, se expresan las condiciones laborales adversas en su magnitud: se explicita el paradigma laboral establecido que excluye de forma sistémica a las disidencias de la cis-heteronormatividad: una realidad incontrastable. También podemos hablar del límite al acceso a empleos formales y a la educación, derivando en una mayor precarización y menor remuneración. Asimismo, se conjuga con una segregación cultural e ideológica que define qué actividades son permitidas a cada género –división sexual del trabajo–, lo cual adquiere otra dimensión ante la experiencia travesti-trans.

Por último, vemos cómo la brecha tecnológica, vinculada a las condiciones materiales, se vuelve clave ante la creciente digitalización del trabajo. Ahora bien, también es posible entrever los sentidos políticos asociados al activismo trans que guardan ciertos puntos de contactos con las grandes empresas tecnológicas como Mercado Libre: nos referimos al reconocimiento de las diversidades y a la tecnología como posibilidad de condición de nuevas oportunidades. Lo interesante es que estos puntos de contacto son completamente resignificados a partir de la praxis política: en primer lugar, se hace visible en cada conversación la palabra “compañera”.

Esta no es una palabra casual, es una categoría política que alude directamente a la militancia política. Podríamos rastrear sus antecedentes en una tradición de militancia de base y de izquierda en la Argentina, pero reapropiado y reutilizado por la militancia de base peronista. En la actualidad la politicidad de la categoría “compañera” está asociada indefectiblemente al activismo peronista. Por otra parte, es interesante la frase “yo no estoy en contra de que una compañera quiera poner una peluquería o dedicarse a cocinar, pero es necesario avanzar hacia otras oportunidades”. La peluquería y la cocina son actividades feminizadas, pero cuando hablamos de tecnologías ahí aparece fuertemente la barrera de una actividad fuertemente masculinizada.

La tecnología aparece como herramienta de empoderamiento. Aquí volvemos a los planteamientos de Donna Haraway (2004) y el relato que ubica a la tecnología en el centro de una agenda de desarrollo de la humanidad. La tecnología, al igual que en el discurso de Mercado Libre, se presenta como el elemento fundamental para empoderamiento de las personas trans. El acceso a las tecnologías, para el caso del activismo de Transistemas, produce herramientas con la potencial posibilidad de generar mayor libertad y autonomía. Pero hablamos de una autonomía y libertad politizada en el sentido opuesto de un paradigma neoliberal tecnoprogresistas.

Antes que generar herramientas de sujeción caricaturizando las nociones de libertad y autonomía, el activismo de Transistemas parte del reconocimiento de la precarización laboral y la desarticulación de los apoyos dadores de seguridad y certidumbre laboral de los proyectos neoliberales. Y es desde ese reconocimiento que la tecnología se constituye como una herramienta de justicia social. Activismos como el de Transistemas y otras organizaciones de objetivos similares, son dinamizadores de conquistas como la Ley de Cupo Laboral Trans. En tal sentido, la libertad y la autonomía se vinculan fuertemente con las conquistas de derechos y diversas formas de intervención de políticas de Estado, antes que de un proyecto individualizante y la performance emprendedora. Los derechos como conquistas, son los apoyos que otorgan seguridad y certidumbre al colectivo LGBTIQ+. Es la alternativa frente a los proyectos neoliberales y la hiperindividualización del sujeto, en el que el desempleo, la dificultad en la empleabilidad o la incertidumbre laboral, corresponde a la falta de voluntad de los sujetos o mejor dicho a la falta de una actitud emprendedora.

Al respecto de la elección sobre la industria del software para focalizar su inserción laboral, le coordinadore nos comentó lo siguiente:

Y otra cosa de sistemas es que no necesitas un título. Si sos licenciado en sistemas vas a cobrar tanto. No. ¿No estudiaste nada y sabes programar? Podes negociar con tus jefes y decirle “Che, quiero cobrar doscientos mil pesos o si no me voy a otra empresa”. Y te lo dan o te vas a otra empresa que te va a dar esa plata, como que yo había visto que sucede, la gente lo hace y listo. Porque depende de la rama en la que te especifiques (coordinadore general de Transistemas, febrero de 2021).

Los saberes vinculados a la tecnología aparecen como una herramienta de empoderamiento frente a la prepotencia de las empresas de tecnologías. El manejo de la tecnología no es para generar “personas líderes” sino para generar mejores condiciones de posibilidad de negociación frente a las empresas. Sea para el mercado formal o informal, contar con un mayor nivel educativo tiene un impacto muy grande en la empleabilidad y las posibilidades de las personas travestis y trans. Si bien desde 2012, con la promulgación de la Ley de Identidad de Género, (12) el nivel educativo alcanzado por las personas que se asumen trans antes de los 13 años se vio mejorado progresivamente, todavía se encuentra lejos de la media nacional. (13) Por lo que la premisa “no necesitas título” se vuelve una de las razones más determinantes para la elección del sector de sistemas. (14)

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(12) Se trata de la ley 26.743, sancionada el 9 de mayo de 2012 que establece que “toda persona tiene derecho: a) Al reconocimiento de su identidad de género; b) Al libre desarrollo de su persona conforme a su identidad de género; c) A ser tratada de acuerdo con su identidad de género y, en particular, a ser identificada de ese modo en los instrumentos que acreditan su identidad respecto de el/los nombre/s de pila, imagen y sexo con los que allí es registrada”. Este marco normativo junto al activismo del colectivo habilitó espacios institucionales educativos de diferentes niveles de escolaridad que reciben población trans (Fundación Huésped, 2014).
(13) En 2005 el porcentaje de travestis y mujeres trans con el nivel secundario completo en la Ciudad de Buenos Aires era del 20.8% y pasó al 24.3% en 2016. Sin embargo, este número resulta muy menor si lo comparamos con el porcentaje escolarizado de la población mayor de 25 años de esta misma ciudad, que resulta cerca del 70% para ese mismo año. (Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2017.)
(14) Se ha demostrado estadísticamente que la falta de un título universitario o terciario no es impedimento para adquirir un puesto de trabajo. Una reciente encuesta realizada en el sector señaló que al menos un 2.8% de una muestra de más de 5,800 de trabajadores en tecnología contaba con únicamente el título secundario como certificación educativa (Casas et al., 2021).

 

Reflexiones finales
Podemos señalar que la agenda tecno-inclusiva que se propone el neoliberalismo tecnoprogresista produce una revitalización de la idea de sujeto a partir de la figura del emprendedor. La amalgama de estas nociones lo configura una particular idea de individuo alrededor del emprendedurismo. Dirá Nancy Fraser (2019) que en el centro del debate de la construcción de la democracia se alza un ethos en el que conviven ideales de diversidad, multiculturalismo y ambientalismo combinado con la noción de la meritocracia. Esta agenda inclusiva que plantean las empresas tecnológicas es una crítica velada a una sociedad organizada, retomando los conceptos de Dubet, en relación con la “igualdad de posiciones”, es decir, la crítica está dada a un modelo de sociedad en la que actúa un Estado interventor (en términos sociales), donde se reconocen poseedores de medios de producción y vendedores de su fuerza de trabajo, y en tal sentido los derechos regulan las desigualdades producidas.

Está claro que este modelo de organización social produce innumerables injusticias en aquellos conjuntos sociales que Dubet nomina como outsiders. En este sentido, para Dubet “el combate por la justicia social se desliza de la lucha por la igualdad de los lugares a la lucha por la igualdad de acceso a todos los lugares” (2011, p. 51). Lo que está en juego en esta disputa son medidas de activación de las llamadas políticas de “discriminación positiva” que otorguen igualdad de oportunidades a quienes, a pesar de sus méritos, no acceden a los mejores lugares. Asimismo, se construye una idea de pasado frente a una idea tecno-inclusiva de futuro. Esa racionalidad neoliberal tecnoprogresista se nutre de algunas reivindicaciones de los feminismos, resignificándolas en los términos de la dominación. En tal sentido, la noción de la igualdad de oportunidades dinamizada por las facultades emprendedoras y los méritos personales goza de un consenso creciente.

El sujeto emprendedor al que interpela el neoliberalismo tecnoprogresista, ata al sujeto a un mero ejercicio de buenas elecciones frente a contextos de creciente incertidumbre. Esta situación se radicaliza y complejiza aún más en las personas del colectivo LGBTIQ+. En el capitalismo periférico de América Latina, con niveles pasmosos de desigualdad y concentración crecientes de la riqueza, queda todavía más expuesta la operación del neoliberalismo progresista: producir una exaltación fetichizada del emprendedurismo como ideología oficial de época, que se desentiende ilusoriamente de los múltiples condicionamientos sociales en la vida material de los sujetos.

Obviamente, esta concepción sesgada de la diversidad llevada a la práctica solo cumple una función “marketinera”, ya que como vemos en la experiencia de Transistemas, nunca podría llegar a generar una transformación profunda sin considerar las condiciones reales de existencia de los excluidos por el sistema. Hasta podríamos decir que esa “inclusión” fetiche desligada de su propósito real, queda disminuida a una política de captación de empleados.

Transistemas, como organización de activismo político, toma la agenda de la diversidad e inclusión, pero produce una torsión en su práctica y discurso que colisiona con la agenda neoliberal tecnoprogresista. En primer lugar, explicita una situación acuciante de la comunidad LGBTIQ+. Al mismo tiempo, desde la práctica política apela a la tecnología como herramienta de construcción de correlaciones de fuerza frente a las empresas tecnológicas. Por último, pero no menor, apela a la concreción de conquistas y derechos como políticas de Estado antes que a una práctica individualizante o performance emprendedora.

Esta operación de resignificación del discurso tecnofílico y emprendedorista adquiere un valor político notable en un contexto de avance arrollador de estas ideas fuerza en el sentido común de nuestras sociedades. Son precisamente los avances en el plano de la imaginación política desde los sectores subalternos, los que podrían permitir recrear los sentidos dominantes de la época sin negar sus coordenadas fundamentales, como la revolución tecnológica y transformación digital de nuestras vidas.

 

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HERNÁN M. PALERMO
Argentino. Doctor en Ciencias Antropológicas. Director de la Revista Latinoamericana de Antropología del Trabajo. Investigador del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales. Director de la maestría en Estudios Latinoamericanos del Trabajo de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires. Líneas de investigación: antropologías latinoamericanas del trabajo; género y trabajo; la construcción de las masculinidades en el trabajo; relación entre nuevas tecnologías y trabajo. Últimas publicaciones: Tratado Latinoamericano de Antropología del Trabajo y La producción de la masculinidad en el trabajo petrolero.

PATRICIA VENTRICI
Argentina. Doctora en Ciencias Sociales. Investigadora del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales. Docente en la Universidad de Buenos Aires. Líneas de investigación: sindicalismo en la Argentina reciente; trabajo y economía de plataformas. Últimas publicaciones: “La siliconvalización del trabajo. Una experiencia argentina” y “Estrategias de erosión del poder sindical en Argentina. Un análisis del periodo 2015-2018”.

ROCÍO SANTARCIERI
Argentina. Estudiante de la carrera de Ciencias Antropológicas en la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires. Línea de investigación: trabajo en tecnología.

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